Nosotros
Quiénes somos, cómo llegamos aquí, y por qué fotografiar bodas es, para nosotros, algo personal.
Antes de la fotografía fui ingeniero en sistemas. Trabajé dos años haciendo reportes cuidados al detalle que terminaban archivados en un cajón — trabajo real, sin nadie del otro lado.
La cámara me dio algo que buscaba sin saberlo: un destinatario. Una foto llega a alguien — se guarda, se mira, se agradece por años. Ahí entendí a qué quería dedicarme.
El camino
Me formé sin atajos. Cuando empecé, aprender era arrancar desde el origen: una cámara, muchas ganas y una primera pareja que confió en mí — para mí, un regalo. Cada boda desde entonces se ganó a pulso, una a una, hasta construir una historia que valiera la pena contar. Sigo disparando con esa misma hambre.
Lo que creo
Las fotos son el espacio donde una pareja retoma fuerzas en el recorrido de su matrimonio. Una forma emocional de recordar por qué se casaron: un lugar seguro e íntimo.
No lo digo al aire: en 2022 me casé con Emelia. Fotografío las mismas etapas que estoy viviendo, y eso cambia cómo las miro.
Nuestra familia
En casa somos Emelia, yo y una jauría muy querida: Cocoa, la café; Leica, negro y blanco; y Aura, que adoptamos de un rancho donde le sobraba campo que cuidar y le faltaba cariño humano. Entre café de especialidad y masa madre reposando, aquí se cuida el detalle en todo.
En memoria · 14 feb 2013 — 14 nov 2025
Llegó a casa el 26 de abril de 2013 y se volvió el más amoroso y tranquilo de todos — te miraba siempre con cariño. Cuando llegó Cocoa y nacieron sus cachorros, Vaquero se hizo a un lado, y fue entonces cuando Emelia lo abrazó de una forma especial. Se volvieron inseparables.
La esperaba cada noche para ir juntos a descansar, atento a todo lo que pasaba en casa. Nos acompañó doce años y nos enseñó, mejor que nadie, lo que vale estar presente.
Gracias, Vaquero. Esta página también es tuya. 🤍