Boda documental · Ciudad de México
General Prim · Colonia Juárez, Ciudad de México
04 · 04 · 2026

Victoria y Vicente son colombianos y viven en Nueva York. Podían casarse en cualquier parte del mundo — y eligieron la Ciudad de México. Por la cultura, por el ritmo, por esa forma tan de aquí de hacer una fiesta a lo grande que lo cambia todo. Nos abrieron su día como si fuéramos dos amigos más: nunca soltamos la cámara, y aun así fue de esos días que también se disfrutan.
El lugar
General Prim es una casona construida en 1905, en los años en que la Colonia Juárez era de las más elegantes de la ciudad. Fue una casa de familia, después oficinas de una tabacalera, y en 2014 renació como un espacio para el arte y las celebraciones. Hoy conserva sus techos de doble altura y su arquitectura porfiriana, coronada por un techo-invernadero del arquitecto Alberto Kalach que deja entrar la luz sobre patios llenos de verde.
Por eso tantas parejas lo eligen: no es un salón más. Es historia y presente en el mismo cuadro — piedra, ladrillo, plantas y esa luz de invernadero que hace que cada foto respire ciudad. Para una pareja que llega de fuera, General Prim cuenta México sin tener que explicarlo.













Una boda en la Ciudad de México no necesita playa. Necesita ciudad — y esta la tiene toda.
El film
En la sesión previa, Vicente me prestó su cámara — una Fuji pequeña, configurada a su gusto. Al ver cómo revelaba el color entendí lo que él buscaba: imágenes un poco “sucias”, con tonos que se despegan de la realidad. No era un defecto: era gusto. Ese mismo toque de caducidad que hace que una foto se sienta encontrada, no fabricada.
Así que jugamos con los extremos. Para la sesión casual usé una de las cámaras más finas que existen, una Leica M6 con film 35mm — limpia, honesta, luz de día por la ciudad, con su perro por delante.











La fiesta
Para la noche cambié la joya por lo contrario: una Canon Sure Shot, de las point-and-shoot más económicas que existen, cargada con un rollo 200T caducado. Flash directo, colores disparejos, viñetas y fugas de luz. Es justo el estilo que a Vicente le encanta — y es el que le queda a una fiesta que se suelta.










Amamos las bodas que empiezan de gala y terminan en una fiesta sin freno. Ese desfiguro también se guarda — como recuerdo, nunca como burla.
Nuestro cuidado
Como una hora después del ramo y la liga hay una ventana breve en la que la fiesta se transforma: los tacones salen, el ritmo sube y todos se entregan. Es un momento precioso para capturar — y lo hacemos con cuidado. Buscamos la energía y la alegría, no la exhibición. Tu boda es tu evento social: queremos que cada quien se vea como parte de un gran recuerdo, no como el clip viral de mañana.
El video
Esta boda no fue híbrida, pero el video lo edité yo mismo — y salieron cuadros que quiero mucho. Súbele el volumen y quédate hasta el final.
Casarse en la Ciudad de México
Como Victoria y Vicente, cada vez más parejas llegan de fuera y descubren que la Ciudad de México es el lugar perfecto para su boda: historia, comida, arte y calidez en cada esquina. Nosotros conocemos sus rincones — de General Prim a las haciendas, de la Roma a Coyoacán — y los acompañamos para que su día se sienta suyo desde el primer café.
P.D. — Mi parte favorita vive al final del video extendido. Si llegaste hasta aquí, escríbenos “quiero ver el video extendido” y te lo mandamos.
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